Esta carta (y el respectivo comunicado de jw.org) hacen alusión al terremoto del Norte de mi país y al incendio de su puerto principal, Valparaíso, como recordatorio de que "vivimos en el tiempo del fin". Sin embargo, incendios y terremotos han habido siempre. (Sin ir más lejos, en el mismo primer siglo, ocurrió el terremoto del año 62 EC en Pompeya y en la misma Italia, el gran incendio de Roma del año 64 EC...) El terremoto del Norte "y sus múltiples réplicas" obedecen en realidad a la ubicación geográfica de Chile en el Cinturón de Fuego del Pacífico, siendo fenómenos geológicos normales en el país, documentados desde que existe registro histórico (siglo XVI). En cuanto al incendio en Valparaíso... que yo sepa la Biblia no dice que los incendios sean señal del fin...
Por otro lado, respecto al centenar de hermanos damnificados, por supuesto que merecen nuestro "cariño fraternal". No desconocemos que durante otras catástrofes en el país en años anteriores el amor de los hermanos se ha manifestado en víveres, ropa, etc, y que los Comités de Construcción han erigido casas nuevas sin costo para ellos, mejores incluso que las que entrega provisoriamente el gobierno mientras entrega la vivienda definitiva. En Chile, los Comités de Socorro sí han cumplido su labor en años anteriores y de eso doy fe.
Lo que sí lamento es que en estas instrucciones (que me parecen buenas en esencia) a diferencia de las anteriores para paliar desastres, al recaudar donaciones ya no se permita explicitar que las contribuciones se donan al "Fondo de Socorro". Nótese que únicamente se sugiere enviarlas a la "Obra Educativa Mundial", no pudiendo hacer una donación específica para labores de socorro.
Además, aunque se conserva el trabajo voluntario para las obras de socorro, no se recaudan donaciones en especie como antes: alimentos no perecibles, ropa, etc, como sí hacen en Chile las autoridades y el resto de la ciudadanía. Los Salones del Reino podrían funcionar (como de hecho han funcionado en el pasado) como excelentes centros de acopio de donaciones en especie.
Sin embargo, la Sucursal de Chile sólo contempla un tipo de donaciones: en dinero. No obstante, da todas las opciones de cuentas bancarias para recaudarlas: En el Banco de Estado, Banco de Chile y Banco de Crédito e Inversiones. La Sucursal dispone nada menos que de 3 cuentas en distintos bancos, pero sólo 1 ítem para donar, la obra educativa mundial y 1 sólo tipo de donaciones, en metálico. El mail del Departamento de Finanzas de la Asociación Cristiana Testigos de Jehová, lo dice todo: finanzas.cl@jw.org
Si algunos lectores despistados, por decir lo menos, creen que estoy haciendo una interpretación errónea de la carta, es cuestión de que vean lo que la Sucursal de México escribió respecto a las donaciones para la obra de socorro en Filipinas, en su carta del 20/11/13, que el forista Jayce, cuya gentileza agradecemos, nos compartió: